“Gracias Señor porque sos mi plenitud y tengo todo en Ti”

Él es amor, vida, luz, es un regalo del Padre.

Cómo sanaba, cómo hablaba, cómo esperaba. Cómo expresaba esa Vida.
A veces queremos imitar a Cristo. Pero Él se expresa a través nuestro. No tengo que imitarlo, soy uno con Él.
Una de las riquezas de Su ser es que es Dador. Su esencia es dar.
Cuando da no solo da algo sino que con eso que da se da a sí mismo.
Ej: el viene con el auto. Nos está dando ahí su generosidad.
Me dio una sanidad y ahí está Él sanador dándose.
También se manifiesta cuando no nos da algo. Parece que no responde a lo que pedimos, pero nos da algo en otro formato.
Cuando nos dice “no ahora o lo hago a mi manera”. Él está trabajando en nosotros. Tal vez esté eliminando algo de nuestra alma para añadirse Él en ese lugar.
Puedo servir al Señor aunque tenga obstáculos, aunque me pasen cosas difíciles. Ejemplo de Pablo con el aguijón.

Si nos dio a Cristo, ¿cómo no nos dará con Él todas las cosas?
Su cuidado, Su generosidad, Su administración.
Dios da exageradamente, no con cucharita.
Nosotros somos tomadores…queremos todo para nosotros:
Hacer cuentas en bolsillo ajeno. ¡Te dicen cómo usar la plata… el que administra nuestra vida es el Señor!
Hay gente que vive haciendo canje con Dios. Pero el Señor es por su naturaleza no por lo que hacemos.
O somos tomadores pero con culpa.El alma se resiste a recibir.
Si no sabemos recibir tampoco entenderemos la gracia. Se obtiene solo recibiéndola.
Deja de administrar escasez. Porque el administra abundancia. No es mi escasez, es Su abundancia.
El miedo nos achica. Administrar perdidas futuras. Cada día Él nos va a dar!!
Gedeón se esconde. El enemigo lo invade físicamente y en la imaginación de Gedeón.
Para él la fuerza tenía relación con lo que tenía.
El Ángel le dijo: ¡Tu fuerza depende de Quien camina con vos!
Él nos da una relación con El y en esa relación al contemplarlo nos añade de Él.
Filipenses 4:19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
¡¡Él va a completar, va a colmar y no habrá más vacío!!
La plenitud es como una casa llena de perfume.
¡Dios llenará completamente todo lo que me falta!
Eso que te falta no es tu amo. El que sigue administrando tu vida es el Señor.
Él sostiene nuestro corazón en la ausencia.
Nos es mi miedo ni mi deseo el que administra mi vida, sino el Señor.
El sigue administrando en todas las etapas de mi vida.
Estamos en Su mano.
Que tu alma no decida cómo van a venir las cosas de Dios.
¡Él tiene preparado algo más grande!
Él no va a quedar encerrado en los formatos de nuestra alma.
Él responde conforme a las riquezas de Su corazón.
Efesios 3:20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,

