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Orando en la debilidad

4 min de lectura

¡Nuestra relación con Dios es de disfrute! ¡El disfrute es mutuo!

Dentro de esa comunión hay momentos que hablamos con Él acerca de Él. Otros donde nos revela de Su persona, o le preguntamos cosas o le pedimos, o nos acercamos a agradecer.

Lo más lindo es que tenemos una relación filial de Padre e hijos.

Nos ama y podemos acércanos libremente. Es un Papá que quiere bendecirnos.

Dios es dador, no retenedor. ¡Siempre nos da bendiciones!

Cuando oramos no es para convencerlo. No es insistirle o presionarlo. No es un juez injusto. Tampoco es pelear con Él.

Lo único que tenemos que hacer es rendirnos.

Argumentos que usamos pensando que será más eficaz nuestra oración:

  • El ayuno como un sacrificio. El ayuno no produce la comunión, nace de la comunión. Perdemos las ganas de comer porque al estar pendientes del Señor nos olvidamos de eso. Estamos atentos a Él. No es castigar el cuerpo a ver si logro que Dios me responda. Ese gran esfuerzo que hago para que Dios me de lo que necesito. Pero el ayuno es consecuencia del amor con Él entonces ayuno de comer o de otras distracciones porque quiero que solo mi atención esté puesta en Él. El ayuno es de muchas cosas: De mi boca, de lo que escucho, de lo que veo. Ese ayuno reordena nuestras cosas, porque vemos qué es lo que nos sigue gobernando. En definitiva, es quedar disponible solo para Él.
  • ¿Cuál es la fuente de la oración? la Oración no se original en nosotros. La fuente de la oración es Dios. El Espíritu Santo despierta el clamor de ABBA Padre. Oramos porque el Espíritu Santo ya hizo una tarea adentro de clamar ese ABBA Padre. Nosotros respondemos a ese clamor interior, si estamos atentos a la vida del Hijo.
  • “Dios me tiene que responder lo que le pido”. Él siempre responde a la oración. Pero no lo pone a Él bajo nuestra voluntad. Está comprometido a responder según Su voluntad. Nuestras oraciones pueden no ser sabias. Pero el Señor trae su vida en esa oración.

¿Para qué orar si Dios sabe todo?

Dios planeó la oración para introducirnos en lo que Él quiere hacer y participemos de eso.

¡Podemos entrar en el plan Divino cuando oramos!

¡¡Nos hace copartícipes!!

La oración más poderosa es:  “Señor estoy disponible”

Mientras oramos Él nos va transformando.

Génesis 24:63  Y había salido Isaac a meditar al campo, a la hora de la tarde; y alzando sus ojos miró, y he aquí los camellos que venían.

Los camellos venían con la novia.

Estaba teniendo comunión con Dios. No estaba recorriendo para conseguir una novia.

A Levantar los ojos, ve lo que Dios ya estaba construyendo desde antes.

Esa comunión que estaba teniendo es lo que le hizo ver y reconocer que lo que venía era el plan de Dios.

Cuando se acerque eso que el Señor está trayendo poder ver qué es del Señor, aunque no tiene el formato que esperaba. Ese discernimiento del mover solo se activa cuando tengo intimidad con el Señor.

La comunión nos quita la resistencia: “no quiero esto”, “así no”.

¿Qué pasa cuando no puedo orar? ¿Cuándo no tengo fuerzas para hacerlo? ¿Cuándo estoy débil?

Él no necesita de nuestra fuerza. Puedo no tener comunión con Él pero Él la tiene conmigo. No necesita que estemos atentos todo el Tiempo. Él Sigue ahí en comunión con nosotros. Y podemos descansar en Él. Ni siquiera tenemos que sostener la relación con Él. Él está sosteniéndonos. Él se hace cargo de nosotros y de toda nuestra casa.

¡¡Cuando estás en debilidad te puede salir un gemido, o un “Señor”!! Él no nos va a abandonar pase lo que pase.

No nos sostiene exigiéndonos que nos pongamos fuertes.

Dos oraciones que nacen de la debilidad:

  • Ana no podía tener hijos. Ni podían entender el dolor que experimentaba.

1 Samuel 1:13 Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria.

La oración de Ana no era una oración con estructura, por eso la toma por ebria. Era una oración de debilidad, rara. Cuando sale la situación estaba igual. Pero ya no estaba más triste. Esa oración en debilidad le produjo descanso. El Señor le afinó la oración “si me lo das te lo entrego, Vos necesitas un profeta”

  • 2 Reyes 20:1 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.

El profeta le dice “vas a morir, ordena tu casa”.

Ezequias mira la pared (un límite) y ora. Estaba rindiéndose totalmente y Dios le alarga la vida por misericordia.

Le respondió “sí”, porque había un plan más grande. Que Israel fuese liberado.

La debilidad dice “esto no se puede cambiar” pero digo ahí “Él me sostiene”.

Orá igual sin maquillaje en tu debilidad, desnúdate delante del Él.

Nunca la debilidad va a conseguir separarte de Dios porque Él es la fuente.

Él es fiel para sostenernos siempre.

Alejandra Stamateas

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