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El camino de las buenas noticias

4 min de lectura

“Señor enséñanos a orar” pidieron los discípulos.

Dios tiene un deseo, un querer. Nosotros también tenemos una voluntad.

Nosotros “tiramos” nuestra voluntad al río de Dios, en Su voluntad. Es el altar.

Cuando Dios le pide a Abraham sacrificar a Isaac. Podría Abraham haber discutido con Dios porque la promesa estaba en Isaac y no iba a pasar lo que Dios le dijo que pasaría.

Abraham rinde a Isaac y el resultado que quería ver. Lleva al altar la interpretación. Ese camino…

“Esto tiene que ser así” debe ir al altar.

El Señor nos entrega un mapa y nos dice qué camino tomar. Todos los días el Señor nos pide altar. Porque nosotros tenemos ideas de cómo deberíamos llegar…

Primero rendimos nuestra voluntad….estoy en intimidad con Él y ahí viene el deseo divino.

Entonces empiezo a orar ese deseo y ese deseo se hace mío.

¡Los buenos deseos de Dios son Sus buenas noticias!

Nosotros no vivimos bajo la espada de Damocles… pensando que todo el tiempo

nos va a pasar algo malo. Pero yo estoy bajo la buena mano de Dios.

Esdras 7:6 este Esdras subió de Babilonia. Era escriba diligente en la ley de Moisés, que Jehová Dios de Israel había dado; y le concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano de Jehová su Dios estaba sobre Esdras.

Esdras 7:28 e inclinó hacia mí su misericordia delante del rey y de sus consejeros, y de todos los príncipes poderosos del rey. Y yo, fortalecido por la mano de mi Dios sobre mí, reuní a los principales de Israel para que subiesen conmigo.

Esdras 8:18  Y nos trajeron según la buena mano de nuestro Dios sobre nosotros, un varón entendido, de los hijos de Mahli hijo de Leví, hijo de Israel; a Serebías con sus hijos y sus hermanos, dieciocho;

Esdras 8: 31  Y partimos del río Ahava el doce del mes primero, para ir a Jerusalén; y la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros, y nos libró de mano del enemigo y del acechador en el camino.

¡Cada día rindo mi voluntad porque la de Él es más grande entonces rindo mi deseo y Él me da el suyo y lo oro!! Entonces ahora espero… porque en esa espera primero Él trabaja en mí. Me fortalece. Porque en mis fuerzas naturales no lo puedo hacer.

Hechos 4:31  Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

Oraron lo que Dios les dijo y ahí la oración respondida.

Esa fuerza se viste como paz, como sabiduría, como gozo, como seguridad, como confianza, etc.

Luego de que nos fortalece nos dice “ahora velá” estar atentos para ver, porque Él va a responder mis oraciones. Tengo que ver el

Movimiento que Dios está haciendo para meterme en ese mover del

Señor.

Mi lectura no es de afuera sino de lo que Dios está haciendo en Su cuerpo y a través de Él. Dios me va a dar una acción. Es breve.

Samuel era un pre adolescente, era un ayudante de Eli. Escucha la voz de Dios pero no sabe que es Él. Eli se dice que es el Señor llamándolo.

1 Samuel 3:10 Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.

Este nene aprendió a orar. “¡Señor hablame tu deseo porque voy a oírte!”

Le dio algo para decir muy difícil a un sacerdote pero Samuel fue fortalecido antes y pudo hacerlo!

Dios siempre está en movimiento. Siempre está haciendo algo que pronto saldrá a la luz.

A ese movimiento lo llamamos ”ola”.

Esa ola se ve en el cuerpo de Cristo, no en la corriente de este mundo.

¿Como te das cuenta? Leemos adentro lo que el Señor está haciendo. Se empieza a repetir en nuestros hermanos.

Hageo 1:14 Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios,

Hubo una ola y llegó a todos.

Lucas 19:44 4 y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.

Uno que no se metió en la ola. Estaba en su propia ola. No estabas metido en el cuerpo.

Tres movimientos de la ola:

  • Entro en la ola para recibir.
  • Entro en la ola para meter a otros.
  • La ola desborda de mi a otros.

Nosotros no fabricamos la ola. La ola es de Él. Solo tenemos que está bajo la luz que es Él para que nuestra sombra sane a otros.

Salmos 68:11  El Señor daba palabra;

Había grande multitud de las que llevaban buenas nuevas.

Alejandra Stamateas

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