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La Victoria de Su Amor

Estamos viendo los niveles en los que el Señor nos va tratando.

El primero: es el de la alegría. Donde existo “yo”. Y quiero que el Señor llene mi vaso. Él me da bendiciones. Le pido y me da cosas.  Existo yo y solo yo. Están mis deseos, mis necesidades. “Oro por lo mío, porque tengo muchos problemas personales”. Busco las cosas, lo que Él me puede dar. Hay inconstancia espiritual, vengo, no vengo. Leo la Biblia, no la leo. No me comprometo. Solo escucho mi voz, no la del Señor. Oro y no escucho la voz de Él.

Personas que quieren hacer algo para Dios. Lo quieren servir haciendo algo dentro de la iglesia. Sirven con lo que les gusta a ellos.

Génesis 16:16  Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael.

Génesis 17:1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.

Pasaron trece años en los que Abram vivió bajo el silencio de Dios. 

Los años sin Dios son años que no se cuentan. El enemigo le robó la Presencia de Dios. 

Ellos tenían la promesa, pero metieron la carne y ahí Dios desapareció.

No hubo altar en esos trece años. Vivió su vida en forma natural. Sin intervención divina. 

Abram se conformó con lo que había logrado naturalmente con sus fuerzas.

El resultado que se metiera la carne en medio de la promesa de Dios, fue Ismael. 

¿Cómo pudo vivir abran trece años sin escuchar la Voz de Dios?

A veces nos conformamos con lo natural y nos perdemos lo glorioso de la promesa!

Cuando digo: “esto lo logré por tanto esfuerzo que hice”, estoy acariciando mi Ismael y me estoy perdiendo a Isaac, que es todo lo que viene del cielo.  Esto habla de nuestra carencia de Dios.

¿Cuál es tu Ismael? ¡Mostrame Señor!

¡Cuánto seguimos haciendo en nuestras fuerzas!. Si ya resolví, no necesito de Dios!

O transformamos nuestro Isaac en un Ismael. Manteniéndolo con nuestro esfuerzo. 

Cuando sabemos esperar el momento de nuestro Isaac, nos vamos a ahorrar muchos errores.  Si nos adelantamos,  tocamos muerte.

El Señor nos va a ajustar al diseño. Nos hace volver a la gracia que nos dio. 

Es necesario echar a Ismael. “No empujar más la carrera”. Confío en el Señor y sé que Él lo hará.

Juan 6:63  El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

Todo lo que hacemos en nuestras fuerzas naturales, para nada aprovecha. Disfruto al Señor y Él me lleva por el camino de la Vida. 

Si no tenemos vida y paz ahí estamos haciendo en nuestras fuerzas. Perdemos el deseo y tocamos muerte. 

“Hay un Isaac que está viniendo a mi vida”.

No permitas que el enemigo te haga perder tiempo haciendo esfuerzos. 

Todo lo que nace de nuestras fuerza natural no le da gloria  a Dios. Nos trae agotamiento.

No saber esperar las promesas de Dios produce “Ismaeles”. 

En el segundo nivel: Él nos mete en el océano de Su amor. Todo lo que vemos y palpmos es Cristo. Es el nivel de la intimidad. Él nos comienza a edificar en Su amor. 

Pablo hace silencio y la voz de Dios comenzó a hablar y a edificar. Está tres años en silencio. Son años ganados. 

En mi portal: “acá  estoy para vos Señor, sos quien me gobierna”. 

Gálatas 1:11-17 11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; 12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. 13 Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; 14 y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres. 15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, 16 revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre, 17 ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco.


“Un día Dios rebeló a Su Hijo en mi vida!!” Aprendió a escuchar la voz de Dios. 

Cada vez que en una situación cotidiana tomás la actitud de hacer silencio. El Señor va a expresarse. Vas a ser iluminado, revelaciones de cosas que antes no veíamos. 

 “Te dejo hablar Señor, hago silencio y te dejo hablar”. 

¡Reconocemos a Cristo en todo! ¡Qué maravilloso! ¡La luz de Cristo me revela más Cristo!

Empiezo a experimentar la Palabra. ¡No quiero teoría!

Este es un nivel de experiencia.

El Verbo fue hecho carne. La Palabra se tiene que hacer carne en nosotros. 

En este mover, nos movemos con los deseos de Él.

También se nos ensancha la visión. ¡No sabemos hasta donde va a llegar una carga! 

“El Señor nos ensancha, nos eleva”.

En el tercer nivel: solo está Su Presencia, desaparecemos. 

El trato de Dios es que cuando viene a mi vida Él, se encuentre con Él. 

Ej del Higo:

La belleza del Cristo que portamos crece por dentro. Solo Dios puede ver lo que está edificando adentro nuestro. 

Gedeón: le hizo sacar gente para que no dijeran que ganaron por las fuerzas de ellos. 

No es por nuestras fuerzas sino por la del Cristo que portamos.

Él está construyendo la habitación para Él.

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