Él, luz de mi vida
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Yo no me tomo como autoridad final. Él es el único!
¡Hay uno que es Digno de abrir el Libro y es el que gobierna mi vida!
Tenemos límites, pero esos límites no son la medida de Dios.
Mi límite ocupa el trono y giro a su alrededor.
Tengo límites en como interpreto situaciones, O en cómo evalúo a las otras personas.
Hay un conocimiento dentro nuestro que se llama conciencia. Que me advierte o me da paz.


David habla de lo más íntimo!
Cuando estoy actuando en mi yo y no bajo Su guía. Cuando me estoy poniendo en el centro. Cuando estoy dejando de permanecer en Él, La conciencia me lo advierte.
Entonces tomo esa señal y se la entregó al Señor.
Tipos de conciencia:
- La demasiado sensible: Todo el tiempo “siente”, todo le da culpa, va a su alma. Juzga y castiga.
- La conciencia apagada o cauterizada: ya no la escuchás. Vive de acuerdo a sus impulsos.
Cristo quiere gobernar mi conciencia porque esa señal se la presento y se la entrego. No lo manejo yo.
Nos evita movernos por miedos. Porque Él gobierna.
Nunca hay culpa porque el Señor ya nos perdonó pero sí tenemos que escuchar este puente entre el alma y el Espíritu, que es la conciencia.
Él tiene que ocupar el centro de lo que decido, pienso y deseo.
En el cielo hay un trono lleno de luz.


Cuando oramos esa luz baja a la tierra. La luz desciende porque es Cristo y ahora está dentro nuestro.
Algo se expresa con luz desde dentro nuestro cuando oramos.
¡Él dará lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino! éll alumbrará una realidad más grande de Él que no puedo ver por mis límites.
¡El Señor nos da revelación progresiva!
¡¡Estamos viviendo en los bastos espacios de Su Gloria!! ¡¡Nos metemos en la dimensión del Hijo!!
Cuando viene la luz y nos va marcado y llevamos a Cristo.. lo rendimos y Él sigue guiando..
“Señor, exprésate con Luz en mi vida”
Alejandra Stamateas
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